sábado, 1 de agosto de 2009

Arrasar montes y manantiales

Alberto Hijar

Desde que hace treinta días fueron por un poco de leña para sus comales y encontraron arrasado el monte con las marcas rojas para prolongar el derribo de árboles centenarios o muy jóvenes, las señoras de Zacacuautla no han parado de denunciar y organizar la autodefensa de su patrimonio más preciado. Mucho han llorado porque no sólo sufren la devastación talamonte, sino van descubriendo complicidades históricas a las que nada importa terminar con el manantial que surte de agua al pueblo de tres mil quinientos habitantes en la frontera donde empieza la sierra de Puebla y se junta con la de Hidalgo. Ya se suman a la resistencia los afectados de La Presa, La
Cumbre y Acahuales.
El presidente municipal de Acaxochitlán las trató mal, no las dejó hablar y las amenazó por meterse con lo que él considera propiedad privada, incluyendo las dos hectáreas que la comunidad compró y las dos más cedidas por el propietario para el nuevo panteón. Les recordó los pleitos pendientes que han causado el asesinato de Francisco Gómez, uno de los propietarios
y de Samuel Cruz quien solitario, intentó parar la tala para recibir los balazos que lo mataron.
Pese a todo, la comunidad tiene claro que el problema no es privado, sino ambiental y que nadie tiene derecho a destruir lo que la naturaleza y el buen trato campesino han cuidado por siglos.
Así lo han decidido en las asambleas que han logrado reunir a casi todos, pese a relaciones de parentesco, amenazas e intimidaciones. Casualmente, el Comité de Agua que pronto será destituida, cerró las llaves desde hace una semana alegando adeudos en cuentas de las que jamás ha informado a los usuarios. El Presidente Municipal rápido se apropió de una iniciativa del diputado priísta como él, José Antonio Rojo García de Alba, Coordinador del Congreso del Estado y organizó con SEDESOL un reparto de láminas y las mujeres en resistencia le tomaron el micrófono para exhibir su impudicia. Decidieron parar la tala «por la vía de los hechos» o sea destruyendo las motosierras, decomisando herramientas y corriendo a los taladores a como diera lugar. Asustado, el Presidente Municipal envió recaderos y al no lograr disuadir a los insurrectos,
tuvieron que acudir el Presidente y el muy torpe funcionario de Gobernación Estatal, para recibir la invitación correctísima de una vecina para acompañar a los 120 indignados a ver los daños. Llamaron a su camioneta todo terreno, pero tuvieron que llevar pesadas panzas por las veredas, al frente del contingente encabezado por una venerada señora de noventa años, cuyo nieto sordomudo, trepado en un árbol, señalaba el camino a los rezagados. La prueba e unidad combativa acrecienta la participación pero ambién alerta a los caciques y funcionarios que son la
misma porquería.

Gerardo Sosa, diputado federal, maniobra porque por tercera vez intentará ser gobernador. Su torpeza como rector de la Universidad dizque autónoma de Hidalgo cuando invitó a Madrazo a iniciar su campaña presidencial para recibir un rechazo sorprendente, ha de ser olvidada por los intereses en juego. Intereses seculares porque no se recuerda a nadie más que la familia Sosa en la presidencia municipal de Acaxochitlán donde han puesto ahora a Miguel Angel de la Fuente López. El PRI la hace ahí y en muchos otros lugares de administrador de los caciques. La familia Canales Templos organiza tan bien que Arturo Gómez, sin parentesco con los verdaderos dueños de los terrenos devastados, es el presidente de los silvicultores y para facilitar los crímenes, tiene su despacho en el mismo edificio de Tulancingo donde están las oficinas de SEMARNAT y la PROFEPA. Ni teléfono rojo requiere para mandar desde su escritorio y tener bien alimentados los aserraderos con no menos de tres camiones diarios bien cargados de troncos jóvenes y uno que otro centenario. Nada oculta en su prepotencia sino que entre San Alejo y Santa María, a la vista de la muy transitada carretera Tulancingo-Tuxpan, están por lo menos cuatro enormes terrenos repletos de troncos trozados y otro más con altas torres de huacales de madera. El 16 de abril fueron recibidas 10 comisionadas y comisionados por las autoridades del Estado de Hidalgo en Pachuca. El Presidente Municipal las citó en Acaxochitlán, pero prefirieron ir por su cuenta previa cita en la Virgen de Guadalupe de la terminal de autobuses. Lo de siempre: no
es para tanto, el monte reverdecerá, la expropiación vamos a estudiarla, la propiedad privada es sagrada, dijeron los funcionarios de Gobernación, de SEMARNAT y de PROFEPA.

La sorpresa estuvo en la presencia del heredero de Francisco Gómez quien presentó las solicitudes acomodadas desde los años cuarenta donde autoridades municipales menos arbitrarias, le piden pasar líneas de luz y de agua, cortar un poco de madera para una obra comunitaria y al fin, la venta de dos hectáreas y la cesión de dos más para el panteón. Pese a que la comunidad exige la expropiación independientemente de los pleitos de propiedad, la participación de los dueños auténticos y legítimos debiera contar para la solución en la que está de acuerdo la familia Gómez. Esto anula escrituras chuecas como la suscrita por la notaria Patricia Elizabeth Gálvez Rodríguez quien dio fe de la propiedad de los Canales Templos por la
resolución de un juez venal. Lo dicho, los compadres en acción: caciques, notaria, juez, secretarios y claro, policía y hasta ejército. Margarita y Pedro Canales Templos, talamontes en acción, cuentan con licencias por diez años. La SEMARNAT los protege según el esquema ya descrito del sedicente y falso protector de bosques. Alguien debiera hacer una versión hidalguense del Arturo Uide Brecht invicto criminal dueño de vidas y negocios. 53 hectáreas están en juego, la fauna ha desaparecido, los lugareños no olvidan la afirmación del canalla presidente municipal de que ya encontrarán otro monte los animales, ni se desentenderán del cinismo de los funcionarios del gobierno de Hidalgo, de SEMARNAT, PROFEPA y de la Secretaría de Gobernación del estado, que piden paciencia porque en total, reverdecerán los árboles, pese a que han sido cortados al ras. Es cosa de esperar cuarenta años si es que aguantamos tanto y si no se les ocurre construir un Wal-Mart o el conjunto residencial Balcones de la Sierra con campo de golf y albercas. Ya empiezan a llegar las solidaridades en lucha concreta contra la devastación de la Tierra.

Devastacion Ecologica pone en riesgo a todo un pueblo

Al presidente Felipe Calderón:
Los suscritos, originarios y habitantes de Zacacuautla, del municipio de Acaxochitán Hidalgo, nos dirigimos a usted para denunciar y pedirle ayuda por lo siguiente: Hace aproximadamente cinco años empezaron a talar nuestros bosques. Como hubo oposición de la comunidad, se paró la tala, aunque como represalia asesinaron a uno de los más firmes defensores del monte sin que hasta la fecha se castigue a nadie. Los mismos talamontes acusaron penalmente por despojo a los jefes de barrio y al delegado que son autoridades locales electas en asamblea. Lo anterior porque dentro de las más de 60 hectáreas de bosque nosotros, como pueblo, compramos al conocido por dueño en todo el pueblo dos hectáreas y él nos donó otras dos, por tanto, es de nuestra propiedad ese terreno de cuatro hectáreas. Por eso como parte del trabajo común que se hace en faenas, varios habitantes de la comunidad junto con los acusados, cercaron el mencionado terreno. Entonces apareció otro supuesto dueño y fue el que los acusó de despojo. Afortunadamente ya se terminó ese juicio y salió a favor de los acusados ya que el nuevo supuesto dueño no acreditó la propiedad.
Aprovechando la controversia de que dos personas se ostentan como dueños de las más de 60 hectáreas, uno de ellos y sus hijos hace aproximadamente dos meses iniciaron nuevamente la tala ostentando un permiso de la Procuraduría estatal de Protección al Medio Ambiente.
Amparados en la corrupción y contubernio con autoridades estatales y municipales están talando el monte a rape, sin dejar viva ninguna especie ni planta de árbol chico.
En esos bosques está el manantial que abastece de agua potable a nuestro pueblo y tememos que pronto empiece a faltarnos el vital líquido. Es necesario mencionar que su "permiso" habla de más de 20 hectáreas por talar y los talamontes ya las tienen marcadas con manchas rojas y esto también incluye las que están en el terreno propiedad del pueblo.
Hemos recurrido a nuestras autoridades municipales y estatales y nadie nos escucha ni hace caso. Se limitan a decir que hay permiso de Profepa y que no nos metamos, que el terreno ya no es nuestro, cómo no meternos, si va en ello el futuro de nuestro pueblo.
Hacemos un llamado de auxilio a usted, como máxima autoridad en nuestro país, y a organizaciones ambientalistas o a personas preocupadas por el medio ambiente para que nos ayuden a parar este daño ecológico.
Atentamente.
Teófila Templos Ibarra, Norberta López Templos, Benita Ibarra Canales, Gabriel Mejía, Abundia López Templos, Andrés López Juárez y Filiberta Nevado T.

ACUSAN SAQUEO EN HIDALGO


Extraen sin permiso 50 mil m3 de madera cada año; advierten presencia de bandas
ACAXOCHITLÁN, Hidalgo; 26 junio 2007.- La tala clandestina está causando serios problemas en Hidalgo. Alrededor de 50 mil metros cúbicos de madera se extraen cada año de manera ilícita en la entidad, sostiene Marco Antonio Moreno Gaytán, presidente de la Sociedad Ecologista del estado.

La entidad, afirma en entrevista, contaba con 119 mil hectáreas de selva, pero en un lapso de 15 años, alrededor de 87.4 por ciento ha desaparecido.
Los bosques no son la excepción. El alcalde de Acaxochitlán, Miguel Ángel de la Fuente López, acusa -por su parte- que en esta localidad hidalguense operan por lo menos cuatro bandas armadas de talamontes provenientes de Puebla.
Estos grupos, dice, utilizan moderno equipo para derribar el arbolado, así como un sistema de telecomunicación que les permite estar enlazados en zonas donde los celulares no tienen señal.
El alcalde refiere que en año y medio han decomisado, a través de diversos operativos, 950 trozos de madera, y 80 rollos, además de detener a 34 presuntos talamontes.
Los puntos más conflictivos por la tala ilegal, abunda, son Zacacuautla y la zona de La Mesa.
“Son grupos organizados que utilizan teléfonos satelitales y tienen un sistema ‘hormiga’: tiran el árbol y ahí mismo hacen tablones a través de sierras que transportan en camionetas especiales. Los taladores van armados y pagan a niños hasta 500 pesos por avisarles cuando va la Policía”, relata un vecino de esta zona.
El Parque Nacional del Chico, en la Sierra de Pachuca, es otro de los puntos en peligro. Al realizar un recorrido por la zona, se pudo constatar que incluso a orillas de la carretera se encuentran cientos de troncos derribados.
Petra Jiménez, vecina de la comunidad de Pueblo Nuevo, afirma que hay áreas de este parque que antes eran arboladas, y hoy están vacías.
Celso Lazcano, responsable del Parque Nacional del Chico, rechazó que haya deforestación y sostuvo que en esa zona se está desarrollando la extracción de arbolado muerto, por lo que derribarán alrededor de 12 mil árboles.
(Reforma)

Acaxochitlán el rostro del miedo e impunidad

Sergio Islas Medina Contra el caciquismo y el deterioro de los recursos naturales, la comunidad está dispuesta a luchar aún a costa de sus vidas, como ya ha ocurrido.

Acaxochitlán, Hgo. El miedo de los habitantes de la comunidad de Zacacuautla –de este municipio- a ser asesinados, como ocurrió con Samuel Cruz Hernández y Francisco Gómez García, los obligó a abandonar su lucha para impedir la tala indiscriminada e impune del bosque que da vida a este pueblo de la sierra Otomi-Tepehua. A ese miedo, sin embargo, siguen la indignación e impotencia de ver cómo se consuma lo que calificaron de “ecocidio” y anima a los valientes vecinos de la zona a insistir en su lucha, una de sus facetas consiste en enfrentarse a la temible familia Canales Templos, e incluso contra las autoridades locales.
De antemano, algunos confiesan, que saben bien que tienen perdida la batalla. Saben que en este país la Justicia cuesta y ellos carecen del dinero para comprarla. Por eso, los vecinos de Zacacuautla refieren los casos de Francisco Gómez y Samuel Cruz, cuyas muertes siguen impunes. El origen de esta tragedia no sólo local sino estatal, comenzó cuando la Secretaria de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), otorgó irregularmente a una persona que no es dueña del bosque, un permiso para explotar madera.
Por la intervención de la dependencia federal, el gobierno del estado y el presidente municipal se lavan las manos al argumentar que el permiso para la tala lo otorgó una instancia federal. Con ese argumento ambos representantes ciudadanos olvidan que existe un añejo litigio por la tenencia de la tierra entre particulares en el que todo un pueblo está involucrado, y que una sentencia judicial ya les dio la razón a los habitantes del pueblo como sus dueños históricos.
Hasta antes del 2002, Zacacuautla era un pueblo tranquilo, -narran las mujeres a Contralínea-Hidalgo, durante su recorrido por la zona devastada - unas 60 hectáreas de monte que funcionaban como tierra comunal, aunque todas sabían que pertenecía a la familia Gómez-. De esos terrenos, todos los habitantes de la comunidad se abastecían de leña, otros más construyeron sus casas con madera de este bosque que pedían a Francisco Gómez García, a quien sin excepción reconocían como autentico dueño del bosque desde hace muchos años.
Ese monte, recuerdan ahora los vecinos, siempre estuvo solo, sin cercar, porque los dueños nunca vivieron en la comunidad.
Todo cambió a principios del 2002. La tradicional tranquilidad del pueblo se rompió con el asesinato de don Francisco Gómez García. Los pobladores, aunque reconocen que no tienen pruebas, aseguran que la responsabilidad de esa muerte recae en la familia Canales Templos, y reiteran que Francisco fue asesinado para despojarlo de sus tierras.
Aunque los pobladores de la zona reiteran que carecen de pruebas para señalar a la familia Canales Templos del asesinato de Gómez García, explican que casualmente su muerte ocurrió poco tiempo después de que el pueblo lo llamó para solicitarle que donara un pedazo de tierra para construir un panteón. A esa petición, Gómez García respondió con la donación de dos hectáreas, aunque la operación nunca se concretó porque fue asesinado unos meses después.
Inquietos, los vecinos expresan sus dudas sobre la causa de la muerte de Francisco Gómez. Revelan que el asesinato ocurrió cuando él intentaba expulsar de sus tierras a la familia Canales Templos, quienes desde entonces ya pretendían apropiarse de esa tierra mediante la siembra de cultivos en el paraje conocido como “El Plan”, aprovechando la ausencia del dueño.
Poco tiempo después del homicidio una comisión acudió a visitar a Alejandro Gómez García, hermano y albacea del extinto Francisco Gómez, para informarle del acuerdo verbal que tenía el pueblo con su hermano. Sin más preámbulo, explican los vecinos, el nuevo dueño estuvo de acuerdo y ofreció venderle al pueblo dos hectáreas más, ya que dos serían insuficientes para el panteón del pueblo. En seguida, la comunidad constituida en Asamblea optó por escoger el paraje conocido como “El Plan”, ya que está libre de árboles por haber sido una zona de siembra.
Casi enseguida se legalizó la operación con la firma de un documento que avalaba las cuatro hectáreas y se hizo entrega del predio. El terreno fue recibido por las autoridades y cercado ese mismo día por gente de la comunidad con alambre de púas.
Policía municipal sirve a un particular
Pero la reacción de la familia Canales no se hizo esperar. Por la noche y con la ayuda de la policía municipal, Edmundo Canales Franco, jefe del clan, derribó la cerca e interpuso una denuncia por el delito de despojo en su agravio y en contra de los dueños del predio y de las autoridades del pueblo.
Como respuesta a la participación de la policía municipal por derribar la cerca, la mayoría de los habitantes de Zacacuautla, tomaron las instalaciones de presidencia municipal, entonces gobernada por el Partido Acción Nacional, en señal de protesta. Tras interponer la denuncia penal -continúan con su relato los habitantes de este paraíso- el pueblo se planteó como prioridad proteger a los demandados, en virtud de que todos tenían órdenes de aprehensión.
De esta manera, se tramitaron para ellos amparos y se recabó dinero para las fianzas. Mientras tanto, la defensa del terreno quedó pendiente.
En septiembre del 2004 fue asesinado a la puerta de su casa, Samuel Cruz Hernández, uno de los más visibles luchadores sociales, y ferviente defensor del bosque. Samuel vivía cerca del bosque y eso le permitía mantener a raya a los talamontes, y en especial, oponerse abiertamente a las actividades ilícitas de la familia Canales Templos.
También mantenía informado al pueblo de todo cuanto ocurría en el monte. Como en el caso de Francisco, este otro crimen permanece impune y los pobladores afirman que todos en el pueblo conocen quiénes son los autores intelectuales, aunque se ignore quiénes son los autores materiales.
Desconfianza en el gobierno
Contra toda esperanza, el 27 de junio del 2003 el Tribunal Superior de Justicia dictó la sentencia definitiva sobre la demanda de despojo que pesaba sobre los señores Gómez García. De esta manera, los acreditó como dueños del terreno y los absolvió del delito de despojo. Otra sentencia igual se dictó a favor de las autoridades del pueblo y además retiró las órdenes de aprehensión que pesaban sobre esa familia.
De esta manera, el fallo señaló que los hermanos Eugenio, Celestino y Eduardo de apellidos Canales Templos, son responsables del delito de despojo en agravios de Gómez García. De igual forma se reconoció que el pueblo es propietario de las cuatro hectáreas en donde se construirá la ampliación del panteón.
Hasta entonces, los trámites se desarrollaban de manera positiva, reseñan los habitantes del poblado, en su mayoría mujeres -al tiempo en que exhiben su indignación cuando el camino se detiene por decenas de árboles derribados y por el ruido de tres motosierras que trabajan sin cesar en algún lugar del bosque--. El pueblo parecía haber recobrado la paz y la confianza en las autoridades, que además ocurrió en el momento de la toma de posesión del nuevo alcalde, ahora del PRI, Miguel Ángel de la Fuente López.
El nuevo edil, cuando hizo campaña en la zona, prometió entre otros, Justicia para la viuda de Samuel Cruz y sus dos hijos menores de edad. En su toma de protesta se comprometió a ayudar al pueblo a cercar nuevamente el predio en disputa, pues se había probado que la policía municipal había participado en la destrucción de la cerca.
Sin embargo, a más de haber transcurrido más de un año de la actual gestión, no se ha aplicado la justicia. Por el contrario, denuncian los pobladores, ahora la tala continúa de forma selectiva y hace unos dos meses adoptó un ritmo brutal, con lo que prácticamente el bosque se limpió de árboles. Las armas asesinas son tres motosierras que trabajan de día y noche.
“Derriban árboles chicos, grandes, plantas; sólo dejan la tierra pelona y llena de basura”, relatan los vecinos al tiempo en que señalan al reportero el sitio que fue un tupido bosque de pinos y oyameles. A juzgar por los restos de los troncos que quedaron clavados en la tierra, los montones de leña y la basura, fruto de lo que fueron las hojas de los árboles y arbustos, la tala fue cruel.
“Es lamentable y penoso para nosotros ver cómo las autoridades municipal, estatal y federal se han coludido de esa manera para favorecer a los hijos de Edmundo Canales Franco, Margarita Canales Templos y Pedro Canales Templos. A ellos la Semarnat les otorgó un permiso por 10 años para explotar la madera de este bosque y pasó por alto que no son los dueños del terreno, según la sentencia judicial del 27 de junio del 2003”, recuerdan los entrevistados.
Para una de las mujeres de tendencia priísta de la comunidad, es triste que el nuevo edil haya asumido la misma posición que el anterior alcalde para favorecer a la familia Canales Templos. La pobladora reseñó que con la confianza de ser colaboradoras cercanas de ese partido, acudieron a plantearle el problema de la tala del bosque al doctor Miguel Ángel de la Fuente y su preocupación por el riesgo de que se contamine el manantial de la zona, que es la única fuente que surte a esta comunidad de agua potable.
La decepción de esa mujer fue mayor cuando ella y sus compañeras fueron recibidas por el actual alcalde con una actitud déspota y prepotente. Aseguran que no les permitió plantear su inquietud y con un tono de confianza, “probablemente, por ser compañeras de partido”, el alcalde reconoció que “el monte es de la familia Canales y que los permisos para talar los otorgó la Semarnat, por lo que son legales y yo no puedo hacer nada”. Al final del encuentro, de la Fuente con tono autoritario les exigió que no se metieran en ese problema.
Con respecto al terreno en disputa, propiedad del pueblo y que les fue reconocido en la sentencia del 27 de junio, el presidente municipal respondió a una pregunta de sus visitantes en un tono que pretendía restarle importancia: “¿Por ese terrenito que no está escriturado están pelando?”. Más adelante, otra vecina logró plantearle al edil de Acaxochitlán en esa reunión, la destrucción del ecosistema por esa tala inmoderada. En respuesta, las vecinas del poblado recibieron una instrucción del alcalde: “pónganse a reforestar y en 20 años más volverán a tener su bosque nuevamente”.
“Usted doña Benita –agregó el edil de la Fuente- ¿Cuántas hectáreas tiene de bosque?, reforéstelas y no se ande metiendo en otras propiedades”. Y sobre el problema de la fauna que perderá su hábitat natural con la criminal tala, el presidente municipal también encontró la solución al problema al sugerirles a sus visitantes: “Que los animalitos se vayan a otro bosque”.
En el trayecto de esta caminata por el bosque, Contralínea-Hidalgo encentra un tractor que jala árboles caídos, un camión cargado de madera y a varios inspectores de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. Responden a la demanda interpuesta por los vecinos de Zacacuautla, como parte de las acciones de resistencia que emprendieron para detener la tala del bosque, como ya lo habían hecho por primera vez unos cinco años. También está entre el grupo Pedro Canales Templos (uno de los beneficiarios con uno de los permiso de la Semarnat), quien lleva bajo el brazo un expediente repleto de documentos oficiales.
Zacacuautla, un pueblo con miedo

No tienen que decirlo, Zacacuautla es un pueblo con miedo, primero por los dos asesinatos que aún permanecen impunes y después por las órdenes de aprehensión que se giraron contra las autoridades del lugar. Por eso, el pueblo tuvo que pagar las fianzas mientras que la familia Canales Templos ha demostrado que no se detendrá ante nada para lograr sus objetivos.
Un pequeño grupo de mujeres da la cara. Pocos hombres de la comunidad se involucran, tal vez porque el día de la visita a este poblado situado en los límites de Hidalgo y Puebla, al oriente de la entidad y a unos 30 kilómetros de la ciudad de Tulancingo, sea un día hábil. Pero los pocos hombres que participan poco hablan y piden que se les nombre genéricamente “como el pueblo”, sin nombres, porque, dicen “están advertidos”.
La muerte de Samuel Cruz impregnó de temor el ambiente. La indignación fue más grande y los animó a tomar por primera vez la presidencia, pero como ese hecho generó represalias por el anterior alcalde, le negó a la comunidad toda clase de obras y la gente se preocupó tanto que ahora manifiesta abiertamente su temor.
Todos se conocen entre sí, por eso la historia de la familia Canales Templos no les es ajena. Los acontecimientos que rodean a esta familia tienen olor a tragedia y muertes extrañas nada claras, señalan varios pobladores entrevistados.
El hijo mayor de la familia murió accidentalmente de un balazo, se piensa que a manos del padre, quien pensó que se trataba de otra persona con la que tenía problemas. Este caso se justificó porque se ignoraba quién lo había matado. Se especula que la esposa de Edmundo Canales Franco y madre de los hermanos Canales Templos, también pudo morir de un balazo, aunque se afirmó que fue de muerte natural. Pero sólo ellos lo saben, aceptan.
Aora, pesa sobre esa familia la sospecha de ser los responsables de las muertes de Samuel Cruz Hernández y Francisco Gómez García y de pretender adjudicarse por la mala 60 hectáreas de bosque en esta comunidad. Para ello, presentaron una escritura con fecha del 2003 y en la que ni siquiera coinciden las colindancias, denuncian algunos testigos.
También es notable la influencia de esta familia en el ámbito político y social de la región. Hasta el cura del pueblo es su compadre y el presidente municipal, por lo que no se descarta el tráfico de influencias para obtener los permisos de explotación de bosques cuya propiedad es dudosa. En voz baja, los vecinos comentan que las escrituras que poseen los Canales se obtuvieron por terror o repartiendo dinero a algunas autoridades. “Así operan”, dicen.
Sumado al temor a esta familia, originaria de Tonalisco, Puebla, existe el miedo a las bandas organizadas de asaltantes y taladores de bosques, un hecho ya admitido por el alcalde quien acepta el escaso resultado en el combate a la tala clandestina local que devastó ya gran parte de los bosque de Acaxochitlán.
Por eso, la gente tiene miedo. Por esa razón muy pocos se involucran para ayudar, aunque simpaticen con el movimiento reivindicador, pues les preocupa que al talar el bosque para construir cabañas, como se sospecha, el arroyo de agua que les abastece de agua, tal vez se seque por falta de árboles.


Publicado: Año 2 / Marzo 2007 / No. 18

¿Dónde esta Zacacuatla?


La localidad de Zacacuautla está situado en el Municipio de Acaxochitlán (en el Estado de Hidalgo). Tiene 1221 habitantes, Zacacuautla está a 2200 metros de altitud.